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13.8.10

Y tú, ¿quieres saber dónde acaba el infinito?

El infinito acaba en tus labios. Es entonces cuando me besas y muero de placer. Y casi sin querer, los ojos se me cierran del vértigo y en mi cabeza no existe otra imagen que la de tu lengua abrasándome la boca, al compás de la mía que sólo intenta sobrevivir del continuo oleaje que no me deja respirar, pues se me olvida que sigo viviendo y para ello es necesario tomar aire al menos por la nariz.
Una intensa llama recorre todo mi cuerpo, de principio a fin, derritiéndome la poca cordura que conservaba. ¿Y qué puedo hacer contra esto? Prefiero volverme loca a no saborear tus besos.
Mi infinito acaba en tu mirada. Cuando veo a tus pupilas encogerse sin más, pienso que estoy soñando, que no puede existir algo tan precioso en el mundo donde vivo. Entonces me tocas y vuelvo a la realidad, vuelvo a mirarlos otra vez.
Mi infinito acaba en la melodía de tu voz, cuando me haces perder el equilibrio y la razón.
El infinito acaba cuando llegas .

12.8.10

11

Andaba por el medio de la carretera, no me daba ningún miedo el hecho de que me pudiera atropellar un coche, una moto o lo que fuese que pasara por allí. Llovía y me sentía como un pájaro volando por el inmenso cielo nublado. Mis pies se congelaban al chafar los huecos del asfalto inundados de agua sucia, mi piel blanca se volvió negra a causa de la suciedad que me invadía. Otro día me hubiese puesto de mal humor. Pero esta tarde no... adoraba cuando el cielo se tornaba totalmente gris y espumoso.
Había echado de menos la sensación de las gotas de agua refrescante por mi rostro, pues era agosto. Me sentía completamente libre, sola, pero sin la terrible soledad.
Algo habitaba en mi pecho que me hacía volar a cada paso. Algo o alguien, dominaba los latidos de mi corazón para hacerme más feliz de lo que había sido el suspiro anterior.
Me sentía tan niña, dando brincos como en los juegos que me inventaba en antaño, con una sonrisa dibujada con permanente, pensando en nada, pensando en que vivía.
Me resbalaba en dos de cada tres pasos que avanzaba y reía como una idiota al imaginarme la cara que debería haber puesto. Llegué a casa, tras contemplar varias veces seguidas las montañas y la imagen borrosa que creaban las nubes arrojando agua.
Me miré al espejo, y me sentí hermosa. Me pregunté por qué, pues estaba como había estado siempre. Nada había cambiado en mí. Tenía el mismo rostro, los mismos ojos, el mismo pelo. El mismo cuerpo. Y me sentía infinitas veces mejor. Me desprendí de la ropa mojada, que ahora yacía encima de la silla y, desnuda, me quedé mirando a través de la ventana, por primera vez, pues nunca antes me había fijado en el perfecto relieve de las montañas, ni en lo mágico que es cuando el sol desaparece poco a poco, dando paso a la oscuridad de la noche. El mar, a lo lejos, parecía que me sonreía y tímidamente me invitaba a disfrutar del paisaje que nunca me había parado a mirar. Cerré los ojos, y una brisa intensa me hizo suspirar y pensar, que ahora le veía sentido a todas las cosas. Ahora sabía por qué todo era hermoso.
Porque TÚ formas parte de todo lo que existe, porque TÚ vives en mis pensamientos y, mire lo que mire, siempre te veré a ti.

26.7.10

Mi propio mundo.

Me gustaría tener siempre las palabras exactas para clavarlas en tu memoria hasta el fin y dominar las plumas de mis dedos para que te rías más con mis cosquijazz en tu tripa. Me gustaría que mis besos sean más asfixiantes, que mi lengua te regale una sobre dosis de azúcar, que mi sonrisa sea lo suficiente blanca para hacerte brillar cuando te sientes oscuro. Sueño cada noche que te hago la persona más eufórica del mundo sólo con una mirada a lo lejos, con causarte terremotos en el estómago al rozarte, sueño que cuando estoy contigo sólo te dan hambre mis caderas.
Necesito dormir todos los días que me quedan con mis labios pegados a tu espalda, cerrar los ojos pensando que cuando los abra estarás ahí, mirarte siempre con los mismos ojos de enamorada. Necesito que tus brazos me cobijen hasta que acabe el infinito, necesito tu saliva para subsistir.
Pienso que a cada día le faltan horas para poder mirarte más rato; pienso que el palacio más grande, el más bonito y el que más nos gusta sin duda, es una habitación donde estemos los dos. Pienso que la playa es el sitio que más me gustará en muchos años, que el sonido de las olas es la nana perfecta. Ojalá fuese sirena y tú mi Poseidón, ojalá nademos hasta donde el mar y el cielo se funden en un mismo azul, ojalá descubramos todo lo que hay debajo de la arena. Ojalá pasen los años y estemos juntos en una caravana con anillos de verdad, y si no es así, ojalá que se pare el mundo cuando el verano termine para acabar aferrada a tu mano.
Quiero poder dormir cuando estés tú a mi lado a pesar del miedo de cerrar los ojos y dejar de mirarte, quiero pasar contigo muchos cumpleaños más y en cada uno de ellos regalarte mi corazón de nuevo. Quiero que aún siendo viejos rapeemos nuestras canciones preferidas, quiero mirarte siempre a los ojos y descifrar lo que estés pensando.
Cuando estoy contigo deseo que se congele el tiempo para no derretirse jamás. Deseo no despertar de este sueño tan perfecto que me regalaste la noche que me diste el primer beso.
Sé que tú serás siempre mi Sol, la estrella más brillante del Universo, toda la Galaxia. Siempre serás mi Dios, el creador de todos los sentimientos que conservo. Siempre serás mi David, mi chico preferido, lo más bonito que existe. Siempre serás mi cielo, mi Luna, mi mar, la tierra que piso.
Mi propio mundo.
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