25.1.11

Like First Kiss

Ahí estaba. En medio de todos, el único del lugar. La música corrió por mis venas y me hizo cosquijazz cuando aparcó en el corazón. Sonrisa perfecta, mirada delicadamente penetrante. Suspiro. -¡Ay! -pensé- que se acerque a mí, que se acerque a mí, que se acerque...-. Pero no lo hizo. En cambio, me miró estupefacto, pensé que me leyó el pensamiento una vez más. Decidí ir yo tras él, cual perrita encaprichada. 
Le bañé de sudor cuando rodeé su cuello con las manos. Y de película, incliné la cabeza y nos sumergimos en un profundo beso. 
-Como la primera vez... -susurré en su oído-.
-Cada nuevo beso, es otro primero. Un nuevo penúltimo.
Me agarró cariñosamente de las caderas y sentí su cuerpo cálido haciendo flotar al mío. 
La pobre banda que actuaba en el escenario se entristeció al perder a sus dos únicos espectadores.

22.1.11

Soy nada sin ti.

Una noche más escribiendo en mi casi abandonado diario. Sólo escribo cuando me siento triste, vacía, sin ti. Y es que estos días han sido fantásticos. Entonces, ¿por qué estoy gateando por el suelo? Porque para mí eres la droga más fuerte inyectada en vena. Cuando más me pincho de ti, más y más quiero.
El amor. Mil veces feliz y tres mil triste. Pero siempre está aquí.

20.1.11

Cielos apagados y Universos desiertos.

Abrí los ojos cual búho desvelado. Los grillos, incansables, aún seguían cantándome. Mi ansiedad alteró a las estrellas y éstas cesaron de brillar. Ahora sí, pese a estar acompañada por la Noche, me sentía un minúsculo grano de arena en medio del Universo.
En ocasiones como ésta, me pregunto por qué soy tan cobarde. Todo el mundo es feliz, menos yo. Porque no me atrevo. Es una ridícula situación. Yo soy ridícula.
Abrí el cajón y vi todas las fotografías revueltas entre bragas y calcetines. Un escalofrío recorrió mi nuca. Me alteré e hice añicos los papeles. Otra vez. Lo peor es que yo sabía que de cuando en cuando ocurría esto, y hacía un par de copias de cada fotografía.
Me tapé hasta la cabeza con el edredón, como hacía de pequeña (y todas las noches) cuando tenía miedo. Cerré los párpados y frente a mí apareció un enorme, escalofriante hombre perfecto que poco a poco se difuminaba... para no volver a dibujarse nunca más.
No sé cuándo ni cómo, pero finalmente conseguí dormir de nuevo. Al despertar conté los rayos de sol que se colaban por la persiana (técnica recomendada para tranquilizarse). Como era de esperar, hoy iba a pasar un día igual que el resto desde que sin darme cuenta, yo misma me convertí en lo que nunca deseé ser.
-El tiempo corre cual rayo. -Solían decir.
-¡Ah! El mío cual tortuga en vertedero. -Contestaba yo.
Y según presiente mi optimismo, así seguirá siendo ¡hasta que la palme!

3.1.11

A cada paso

A cada paso, un latido más fuerte
una lágrima por un día sin verte 
si no me acunas en tus brazos
para mí es un fracaso
levantarme sin legañanas y 
retroceder tres pasos


A cada paso, un destino insistente
un suspiro de alivio al verte
mi abrigo, mi mejor amigo
separar de ti mi mano
es como arrancarme el corazón de cuajo
y retroceder once pasos.




Maktub