28.7.10

Hay cosas que no se pueden explicar,

yo no puedo explicar lo que siento por ti, ni con mil palabras, ni con mil metáforas. No, no puedo. Lo que siento es demasiado... especial.
La gente lo denomina AMOR, yo creo que es mucho más que eso. Es necesidad, felicidad, placer, comprensión, amistad, diversión. Es todo lo que hace falta para vivir plenamente satisfecha. Es mucho más que todo esto, yo lo suelo llamar VIDA.
Tampoco puedo explicar cómo eres. David. Eres mar, cielo, sol, tierra. Eres mi dulce infinito, eres ETERNO. Me gustaría saber explicarte lo muchísimo que me gustas y no tener vergüenza a decirte lo hermoso que eres sin taparme la cara. No puedo explicar lo que siente mi cuerpo cuando lo llenas de placer ni tampoco por qué mi respiración se vuelve entrecortada tan rápido.
No se puede explicar por qué cuando cojo el autobús, todavía no te has ido y ya te echo de menos. Nadie puede explicar la suerte, o tal vez el destino. No tiene explicación que nos hayamos cruzado un inolvidable tres de abril, pasó porque simplemente tenía que pasar, tenía que encontrarte un día de estos. No puedo explicar la manera en la que te adoro; en la que me encantan cada uno de cada paso que das,
cada palabra que pronuncias y cada mirada que me regalas.
Yo no sabría explicar por qué soy YO la afortunada que guardo en mi corazón todo tu amor incondicional, ni por qué una estrella viviendo en lo alto bajó a la Tierra para hacerme compañía día tras día. No, no sé por qué. Te miro y todo cuanto gira alrededor pierde sentido y no me importa nada si no son tus labios.
No puedo explicar cómo me sentiría si alguna noche ya no estuviera en tu cama, en tu corazón ni en tus sueños. No sabría cómo vivir al no guardar tu amor, no sabría cómo vivir sin... vida. Nadie volvería a ser eterno. Yo... no sería yo.
Hay algo que sí que puedo explicar, la razón de por qué existo. Yo... sólo pienso en ti.

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