Abrí los ojos, y por la intensidad que desprendía la luz imaginé que serían las ocho de la mañana. Como siempre había tenido dulces sueños, a él dirigiendo mi subconsciente. Todos los días despertaba y volvía a cerrar los párpados con ansia para retener las imágenes que había visto hace pocos minutos. Pero hoy era una de esas mañanas que no necesitaba hacerlo. Miré hacia la izquierda, tu lado de la cama, y no sabía si todavía seguía soñando o si esa cara tan perfectísima existía en realidad. De repente la cama, las paredes y todo cuanto había alrededor desapareció, me vi envuelta de un azul celeste,tú yacías encima de una nube y tus alas descansaban sobre tu espalda. Sí, un único y verdadero ángel. Pensé que mis pupilas explotarían de éxtasis. Al fin abriste los ojos luciendo la dulzura de tus iris, y yo, ya como un acto reflejo, te rodeé con mis brazos.
Buenos días, mi amor.
2 comentarios:
Que bonito. ¿Cuanto lleváis juntos? Y como que no tienes seguidores con lo genial que está el bloc? Bueno, yo te sigo!
Besos, jo mateixa ;)
Muchas gracias por seguirme :) Me alegra que te guste.
Llevamos juntos cuatro meses.
¡Yo también te sigo! Un beso
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